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Errores comunes al empezar a correr y cómo evitarlos

Por qué tantos principiantes abandonan en el arranque

He visto este patrón decenas de veces cubriendo carreras de calle en Buenos Aires: el entusiasmo inicial se apaga antes de que el cuerpo entienda de qué va el running. El error más frecuente no es técnico —no es la pisada, no es la zancada— sino *querer hacer demasiado demasiado pronto*. El running, a diferencia de otros deportes, castiga la impaciencia con precisión quirúrgica. El cuerpo necesita adaptarse al impacto repetido, y esa adaptación lleva semanas, no días. Cuando se acelera ese proceso, aparecen molestias, frustración o cansancio acumulado. Lo veo cada fin de semana en los grupos de entrenamiento del Parque Sarmiento: los que abandonan no son los que corren lento, son los que corren con apuro.

Los errores más comunes al empezar a correr

Error Qué suele pasar Cómo evitarlo
Salir demasiado rápido Falta de aire en pocos minutos Correr a un ritmo en el que puedas hablar
Querer correr todos los días Fatiga y dolor muscular persistente Dejar días de descanso entre sesiones
Ignorar el calzado Molestias en pies, rodillas o tibias Elegir zapatillas adecuadas al uso y a la pisada
No calentar Sensación de rigidez y peor arranque Hacer movilidad y trote suave 5–10 minutos
Aumentar volumen de golpe Sobrecarga y riesgo de lesión Subir poco a poco tiempo o distancia
No escuchar el cuerpo Correr con dolor “por cumplir” Distinguir cansancio normal de dolor real

1) Correr demasiado rápido desde el primer día

Este es el clásico que veo en cada grupo de principiantes, desde Palermo hasta La Plata. Muchos debutantes confunden correr con *ir a tope*, como si cada salida fuera una final de 100 metros. El resultado es previsible: respiración descontrolada a los 4 minutos, piernas que pesan como bloques de cemento y abandono prematuro. En la pista del Cenard lo observo constantemente: el que arranca fuerte a las 7 de la mañana rara vez completa la vuelta sin caminar.

Cómo evitarlo

  • Usa un ritmo conversacional: debes poder hablar en frases cortas sin jadear.
  • Si hace falta, alterna correr y caminar sin culpa.
  • No compares tu ritmo con el de otras personas; cada cuerpo tiene su propio tiempo de adaptación.

Ejemplo práctico

Si sales a correr 20 minutos, es mejor completar 10 minutos suaves y 10 minutos alternando trote y caminata que intentar sostener un ritmo alto y terminar agotado al minuto 6. La diferencia entre quien abandona y quien sigue corriendo dentro de seis meses muchas veces se define en esta decisión.

2) Querer correr todos los días

Más no siempre es mejor. El descanso no es tiempo perdido: es parte del entrenamiento tanto como los kilómetros que sumás. Sin recuperación, el cuerpo acumula fatiga y el riesgo de lesión sube exponencialmente. Lo confirmo cada vez que entrevisto a kinesiólogos especializados en running: la mayoría de las lesiones por sobrecarga vienen de no respetar las pausas, no de la técnica.

Cómo evitarlo

  • Empieza con 3 días por semana, máximo.
  • Deja al menos 24–48 horas entre sesiones al inicio.
  • Suma un día de caminata, movilidad o fuerza suave si quieres mantener actividad sin castigar articulaciones.

Señal de alerta

Si terminas cada sesión con dolor persistente, piernas “duras” todo el día o dormís peor de lo habitual, probablemente estás haciendo más de lo que recuperas. El cuerpo habla; el problema es que muchos principiantes no saben interpretarlo.

3) Elegir cualquier zapatilla

No hace falta comprar el modelo más caro ni el que usan los elite en la Maratón de Buenos Aires, pero sí evitar correr con calzado inadecuado. Una zapatilla gastada o poco estable puede generar molestias por el impacto repetido en el asfalto porteño. He visto casos de fascitis plantar que empezaron exactamente así: con un par de zapatillas vencidas que “todavía servían”.

Qué mirar al elegir zapatillas

  • Que no aprieten en la puntera; los dedos necesitan espacio para expandirse con el impacto.
  • Que tengan buena sujeción del talón, sin deslizamiento.
  • Que se sientan cómodas desde el primer uso; no existe eso de “ablandarlas con el tiempo”.
  • Que no estén vencidas o muy deformadas en la media suela.

Error habitual

Mucha gente compra por estética o por oferta. En running, la comodidad real vale más que el diseño. Las zapatillas que funcionan son las que olvidás que llevás puestas.

4) Saltarse el calentamiento

Salir a correr “en frío” hace que el primer tramo se sienta más pesado y menos fluido. Además, el cuerpo tarda más en responder bien a la carga. En las carreras de calle del AMBA veo mucha gente que llega, se para en la línea de largada y arranca sin mover un músculo. Error.

Calentamiento simple antes de correr

  • 3–5 minutos de caminata rápida para elevar temperatura muscular.
  • 3–5 minutos de trote suave para activar el sistema cardiovascular.
  • Movilidad básica de tobillos, cadera y hombros.

Importante

No hace falta una rutina larga ni complicada. Basta con preparar el cuerpo para el impacto y el movimiento repetido. Con 10 minutos bien usados alcanza.

5) Aumentar distancia o tiempo demasiado rápido

Uno de los errores más caros es pasar de 15 a 40 minutos en pocos días. Aunque te sientas con ganas —esa sensación de “hoy puedo con todo”—, tendones, músculos y articulaciones necesitan adaptación progresiva. El entusiasmo no acelera la adaptación fisiológica; solo la constancia lo hace.

Regla práctica

  • Sube solo una variable a la vez: tiempo, distancia o intensidad, nunca las tres juntas.
  • Evita duplicar el volumen de una semana a otra.
  • Si una sesión te dejó muy cargado, repetí la misma carga antes de subir.

6) No aprender a distinguir molestias normales de dolor de lesión

Al empezar a correr es normal sentir fatiga muscular, cierta rigidez o agujetas al día siguiente. No es normal correr con dolor punzante, inflamación o cojera. Esta distinción es probablemente lo más importante que un principiante puede aprender en sus primeras semanas.

Diferencias útiles

Sensación Suele ser normal Requiere atención
Cansancio muscular No
Rigidez leve al despertar Sí, si mejora al moverte Si empeora
Dolor puntual y agudo No
Inflamación visible No
Cojera o cambio de técnica No

Qué hacer

Si el dolor cambia tu forma de correr, no lo “empujes”. Bajar carga a tiempo evita semanas de parate. Conozco corredores que ignoraron una molestia en el tibial y terminaron con fractura por estrés; tres meses sin correr por no parar tres días.

7) Correr sin fuerza ni movilidad

Correr no es solo correr. Un cuerpo más estable y móvil tolera mejor el impacto y mantiene mejor la técnica cuando aparece la fatiga. En los grupos de entrenamiento que sigo para mis coberturas, los corredores más consistentes son los que complementan con trabajo de fuerza básico.

Qué conviene sumar

  • Sentadillas sin peso.
  • Puentes de glúteo.
  • Elevaciones de talones.
  • Movilidad de cadera y tobillos.

Frecuencia mínima útil

Con 2 sesiones cortas por semana ya se puede notar diferencia en estabilidad y control. No necesitás un gimnasio completo; con el peso corporal alcanza para empezar.

8) Obsesionarse con el ritmo o la distancia

Para quien empieza, mirar solo el reloj puede arruinar la experiencia. El progreso real al principio suele verse en algo más simple: correr más cómodo, respirar mejor y sostener más tiempo sin romperse. Las marcas personales vendrán después; primero hay que construir los cimientos.

Qué medir al inicio

  • Minutos totales de actividad, no kilómetros.
  • Cuántos tramos de correr-caminar completás.
  • Cómo te sientes al terminar y al día siguiente.

Qué no priorizar al principio

  • Ritmos de redes sociales.
  • Comparaciones con otros corredores.
  • Marcas personales antes de tener base.

9) Salir a correr sin plan

Improvisar una sesión cada día suele llevar a repetir errores o a cargar siempre lo mismo. Un plan sencillo ordena el progreso y evita la sensación de “hoy hago lo que salga”. La estructura no quita libertad; la organiza.

Plan básico para comenzar

  1. Calienta 5–10 minutos.
  2. Corre suave 1–3 minutos.
  3. Camina 1–2 minutos.
  4. Repite 4–8 veces según tu nivel.
  5. Enfría con caminata suave.

Ventaja

Este formato permite ganar resistencia sin vaciarte en la primera semana. Es el mismo principio que usan los entrenadores de la Liga Profesional para la pretemporada: carga progresiva, no máxima.

10) Ignorar recuperación, sueño e hidratación

El running no termina cuando te sacás las zapatillas. Dormir poco, comer mal o entrenar deshidratado afecta el rendimiento y también la percepción del esfuerzo. El cuerpo se repara mientras descansa, no mientras corre.

Checklist de recuperación

  • Dormiste razonablemente bien.
  • Tomaste agua antes y después.
  • Comiste algo útil dentro de las horas posteriores.
  • No arrastrás dolor fuerte de la sesión anterior.

Cómo empezar a correr sin cometer los errores más comunes

Plan simple para las primeras 2 semanas

  • Día 1: 20–25 minutos alternando trote y caminata.
  • Día 2: descanso o caminata suave.
  • Día 3: repetir la misma sesión.
  • Día 4: descanso.
  • Día 5: misma estructura, sin buscar más velocidad.
  • Día 6 y 7: descanso activo o movilidad.

Objetivo real

No es “correr mucho”, sino *terminar bien y querer volver a salir*. El running se construye sobre la consistencia, no sobre los arranques de entusiasmo.

Checklist rápido antes de salir a correr

  • Tengo zapatillas cómodas y en buen estado.
  • Hice un calentamiento corto.
  • Elegí un ritmo suave.
  • No voy a competir contra mi propio reloj.
  • Sé que puedo caminar si lo necesito.
  • Estoy listo para parar si aparece dolor raro.

FAQ

¿Cuántos días por semana conviene correr al empezar?

Lo más razonable suele ser empezar con 3 días por semana para dejar margen de recuperación. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse al impacto.

¿Es mejor correr seguido o alternar correr y caminar?

Para principiantes, alternar correr y caminar suele ser más sostenible y reduce la fatiga excesiva. Es el método que usan los entrenadores de running base en clubes como River o Vélez para categorías formativas.

¿Qué pasa si me duele todo después de correr?

Es normal cierta molestia muscular al inicio, pero si el dolor es intenso, cambia tu forma de caminar o dura muchos días, conviene bajar la carga. El dolor muscular de adaptación se siente en los músculos; el dolor de lesión se siente en articulaciones o huesos.

¿Necesito comprar zapatillas especiales para empezar?

No hace falta un modelo profesional, pero sí un calzado cómodo, estable y adecuado para correr. Las zapatillas de entrenamiento estándar de marcas reconocidas suelen ser suficientes para los primeros meses.

¿Cuándo voy a notar progreso?

Si entrenas con constancia y sin pasarte de carga, en pocas semanas deberías notar más control respiratorio, menos fatiga y más tiempo de carrera continua. El progreso real no se mide en velocidad sino en comodidad.

Empezar bien a correr no depende de tener más voluntad, sino de evitar los errores que rompen la adaptación. Si controlas el ritmo, respetas el descanso y progresas de forma gradual, tienes mucho más margen para convertir el running en un hábito duradero. En las pistas y circuitos callejeros de Argentina, los corredores que siguen corriendo después de un año no son los más rápidos: son los que entendieron esto desde el primer día.

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Santiago Ferrer

About the author

Santiago Ferrer

Empecé escribiendo sobre entrenamiento funcional y vida activa, pero mi pasión por el deporte me llevó a seguir de cerca los eventos locales. Pronto me vi entrevistando a corredores amateur, cubriendo maratones barriales y analizando rendimientos. Ahora, en Riverstone Digest, combino esa mirada cercana con la cobertura profesional de noticias, estadísticas y las historias que hacen grande al deporte argentino.

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